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Las Guerreras K-Pop: demonios, autoestima y esperanza en el cine infantil de Netflix

¿De qué trata Las Guerreras K-Pop?

De origen estadounidense y dirigida por Maggie Kang y Chris Appelhans, Las Guerreras K-Pop (K-Pop Demon Hunters) no es solo una propuesta de entretenimiento infantil: es una historia que aborda desafíos emocionales complejos y transmite mensajes profundos sobre la vida, la esperanza, la resiliencia y el amor propio. Quien guía a la audiencia en este recorrido es Rumi, una protagonista que apela a su fuerza interior para superar cada obstáculo.

Ver líderes mujeres en el cine para chicos ya no es una novedad: en los últimos años abundaron heroínas valientes y guerreras —como She-Ra y las princesas del poder, Moana o Kipo y la era de los magnimales—. Sin embargo, Las Guerreras K-Pop logra ir aún más lejos.

¿La razón? Esta vez, el mayor desafío de la protagonista no proviene del exterior, sino que habita dentro de ella misma.

La fuerza femenina también es hacia adentro

La historia sigue a Rumi, Mira y Zoey, tres adolescentes que integran la banda de música pop Huntrix. Viven en una tierra acosada por demonios que buscan destruir a las personas amplificando emociones negativas como la ira, la frustración, el resentimiento y el odio.

Estos demonios se manifiestan a través de voces que irrumpen en la mente de los humanos y los convencen de que no valen nada, de que jamás serán amados y de que, por lo tanto, están destinados a una vida atravesada por la infelicidad y el dolor.

Para enfrentarlos, las chicas reciben una misión: proteger a la humanidad a través de canciones cargadas de amor y gratitud. La energía que emana de sus voces genera un escudo protector capaz de unir y resguardar las almas de las personas: la Honmoon Dorada.

Sin embargo, no todo es lo que parece y, en determinado momento de la película, se revela algo escalofriante: Rumi es, en verdad, hija de un demonio. Las marcas en su piel delatan su auténtica naturaleza, un origen que ella vive con vergüenza y que intenta ocultar.

Rumi: una guía hacia la resiliencia y la autoestima

Rumi es un personaje audaz porque elige desafiar a su demonio interior en busca de liberación, aunque el camino no le resulta sencillo. Antes debe dar un paso fundamental: aprender a aceptarse tal como es y exigir que los demás también lo hagan. Solo así podrá atravesar esa sombra y construir una identidad más luminosa.

Y como si todo esto fuera poco, Rumi enfrenta un nuevo desafío, aún más complejo: se enamora de otro demonio llamado Jinu. Este conflicto aparece cuando la industria musical lanza al mercado una nueva banda pop integrada por cinco jóvenes: los Saja Boys.

A simple vista, ellos se muestran jóvenes, exitosos y atractivos. Sin embargo, no todo lo que brilla es oro: estos carismáticos artistas son, en realidad, cinco demonios que buscan “robarle” los fans a las Huntrix y, de ese modo, quitarles el poder que han construido dentro de la sociedad.

Una nueva idea del amor en las narrativas juveniles

Si bien Jinu y Rumi se atraen, existe entre ellos una diferencia fundamental que marca un quiebre en las historias románticas del cine infantil. Jinu no está dispuesto a enfrentar su oscuridad: elige entregarse a su naturaleza, por más dañina que sea, porque cree que “no merece ser feliz”. 

Rumi, en cambio, toma un camino distinto. Ella sí está dispuesta a dar batalla, incluso cuando eso implica poner en riesgo su vínculo amoroso.

En los últimos años, el cine infantil ha mostrado transformaciones evidentes en la forma de narrar los romances: desde princesas que rescatan a los príncipes, hasta heroínas que no se enamoran de nadie y solo buscan liberar su reino. En Las Guerreras K-Pop sí existe una historia de amor, pero el mensaje es claro: nadie puede salvar a quien no quiere ser salvado.En este sentido, la película presenta la esperanza como una decisión personal, más que como un proyecto de pareja. Esto se refleja en una escena clave, cuando Rumi mira a Jinu y le dice con ternura: “nadie puede sentir la esperanza por ti, es algo que tú eliges”.

Voz de odio vs. voz del corazón: metáforas del odio digital

Las Guerreras K-Pop es un film cargado de metáforas y símbolos que dialogan con la realidad cotidiana de muchos adolescentes. Las voces de los demonios pueden leerse como una representación del mundo de las redes sociales, donde los jóvenes conviven a diario con la viralización, la adicción a las pantallas, los haters, los discursos de odio y el ciberbullying. Frente a estas voces, la película reivindica la voz propia: la voz del corazón.

El mensaje que propone es contundente en términos de empoderamiento juvenil: invita a fortalecerse, a sostener la esperanza y a luchar por un propósito. De hecho, el film incluye escenas en las que la tecnología es utilizada de manera maliciosa para dominar a las audiencias a través de pensamientos negativos y música comercial “pegadiza”.

Preguntas y temas para conversar en familia

Luego de ver el film, pueden surgir preguntas y temas interesantes para conversar con chicos y chicas, como por ejemplo:

  • ¿A quién elijo escuchar en mi vida?
  • ¿De dónde viene el odio?
  • ¿El amor todo lo puede?
  • ¿Cómo me protejo de los haters?
  • ¿Cómo fortalecer mi valor personal y mi verdad?
  • ¿Qué es un propósito y cuál puede ser el mío?

¿Qué elementos del film pueden resultar problemáticos?

Uno de los puntos más discutibles de la película tiene que ver con los hábitos alimenticios de las protagonistas. A lo largo de la historia, las Huntrix aparecen consumiendo con frecuencia comida ultraprocesada y grandes cantidades de harinas, y estos excesos suelen mostrarse como algo para celebrar.

Al mismo tiempo, aunque el film se destaca por profundizar en la psicología de los personajes, desde lo estético aparecen algunas contradicciones. Tanto las Huntrix como los Saja Boys tienen cuerpos extremadamente delgados y estilizados, a pesar de los hábitos alimenticios que se ven en pantalla.

Esta combinación puede generar frustración en chicos y chicas que no encajan en ese ideal corporal hegemónico y que, en su vida cotidiana, deben prestar mucha atención —o incluso restringirse— en el tipo de alimentación que llevan.

Edad recomendada para ver Las Guerreras K-Pop

Recomiendo que la película sea vista por niños y niñas a partir de los 7 años (+7).

Las infancias menores a esa edad pueden tener dificultades para seguir la historia, ya que aborda temas complejos, utiliza metáforas y trabaja con conceptos abstractos.

Además, el film incluye algunas escenas que pueden resultar de difícil elaboración para el público más pequeño: la presencia de demonios que invaden y atacan a las personas, el sometimiento de las almas y la desaparición repentina de Jinu pueden generar angustia, miedo o desconcierto.Por este motivo, sugiero que los chicos y chicas de entre 7 y 10 años la vean con acompañamiento adulto. Es una buena oportunidad para compartir la experiencia y conversar sobre las problemáticas que atraviesan hoy muchas adolescencias.

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